Coach José María López Pérez

Coach José María López Pérez

La verdad es que podía haber realizado en este apartado algo estandarizado como hacen muchos compañeros coaches de profesión y otros profesionales de diferentes sectores (que no me parece mal), pero quiero compartir con todos vosotros algo de mí.

Si tuviera que hacer un resumen en una sola frase de mi vida diría algo así:

Tras muchas vivencias y errores en mi vida, la resiliencia ha sido mi mejor compañera

Mi historia antes de estar siendo coach

Mi nombre es José María López Pérez, nací en la clínica del Carmen de Badalona, provincia de Barcelona, un 16 de noviembre de 1976 a las 00:30.

Vine a este mundo por cesárea y, nada más nacer, realicé mi primer viaje y fui a la Ciutat Sanitària de la Vall d’Hebrón, ya que nací con labio leporino.

Lo importante no es como vine a este mundo, sino que aquí estoy

Soy hijo de unos buenos padres, ellos han sido los únicos que nunca me han fallado y que han estado siempre en las etapas más duras de mi vida, aún no estando de acuerdo con mis decisiones.

Mi padre se llama José, aunque por desgracia ya no esté en este mundo, pero siempre está presente en mi corazón, él era un maestro carpintero – barnizador. Y mi madre se llama Maribel, una limpiadora.

De mis padres puedo decir que tengo admiración hacia ellos, ya que han trabajado de sol a sol para dar lo mejor que han podido a sus hijos.

De ellos he aprendido muchos de los valores que actualmente tengo: Perseverancia, Integridad y Logro.

También puedo decir que soy el hermano mayor de Mireya, y de que muchas veces he tirado de ella para salir de mis asuntos, de aquí también mi agradecimiento a su esfuerzo y colaboración.

La Infancia y la adolescencia

Mi infancia no fue del todo lo buena que podía ser, sufrí humillación y maltrato físico por parte de algunos profesores y compañeros del colegio donde cursé la EGB. A día de hoy a estos hechos se les llama bullying, antes se le decía “algo habrás hecho”.

El ir al colegio suponía ponerse unas bambas con una piedra dentro de ellas cada día.

Pero también he de decir que por lo menos académicamente salí, lo que viene siendo, formado.

La letra con sangre entra

Gracias a Dios cuando acabé los estudios de EGB en aquella especie de “reformatorio” pude elegir y me fuí a un instituto donde no iban ninguno de mis compañeros. Para mí aquello fue como un torrente de aire fresco que entraba por mis pulmones, era la libertad.

En el instituto conocí a Bea que aparte de ser mi mujer y madre de mi hijo Lucas, es mi compañera de viaje en esta vida, con ella he aprendido lo que es el amor incondicional y por eso le doy las gracias por eso y por todo lo que me aporta.

Ser padre para mí, aparte de educarlos, cuidarlos y del amor instantáneo que brota al nacer, los hijos es la responsabilidad de acompañarlos a que consigan lo que quieren ser.

Mientras estudiaba y me sacaba primero el título de Auxiliar Administrativo y años más tarde el de Técnico especialista Administrativo y Comercial, lo iba combinando ayudando a mi padre por las mañanas en la carpintería.

En la carpintería pude observar y experimentar la transformación de un tarugo de madera en un mueble hermoso.

Al igual que ese trozo de tablón de madera se transforma en algo útil y precioso a través de herramientas como un formón, cepillo, serrucho y un martillo, las personas pueden transformarse en lo que quieren llegar a ser o conseguir sus metas a través del coaching.

Mi experiencia laboral antes de llegar a ser coach

Empecé trabajando los sábados por la tarde a los 12 años ayudando a mí madre junto a mi padre en un despacho de abogados en Barcelona. Nos íbamos con los garbanzos dando vueltas en el estómago porque salíamos mis padres y yo de casa nada más comer al mediodía.

Mi trabajo consistía en recoger las papeleras y limpiar los cristales de las vidrieras. Entre los tres estábamos tres horas cada uno dando el callo para que ella cobrara simplemente tres horas.

Mientras yo vaciaba las papeleras, mi padre pasaba el aspirador y mi madre limpiaba las mesas con agua y jabón, ahí descubrí lo que era trabajar en equipo y gestionar el tiempo para acabar los tres a la vez.

A los 14 años trabajé en la carpintería alternando con los estudios y a los 16 realicé unas prácticas en el Excmo. Ayuntamiento de Badalona en el área de Tesorería. Una vez acabadas las prácticas volví a la carpintería y en el año 2006 fundé, junto a mi padre, Barmalop